Fecha de creación, marco legal: Se crea en 1985 y se aprueba legalmente por el Acuerdo 6 871/2010 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba.
Categoría de manejo: Área Protegida de Recursos Manejados.
Reconocimientos nacional e internacional: Reserva de la Biosfera, Área Importante para la Conservación de las Aves (IBA).
Localización: Provincia de Artemisa.
Grado de significación: Nacional.
Superficie: 25 580,00 ha. Totalmente terrestre.        
Administración: Junta de Administración.
Servicios para el visitante: Senderismo, observación de aves, cicloturismo, actividades ecuestres.

La Sierra del Rosario fue la primera Reserva de Biosfera declarada para Cuba en 1985; posee variedad de formaciones geológicas, vegetales y una amplia diversidad de recursos naturales, históricos y culturales dispersos en su territorio. Está en la parte más oriental de la Cordillera de Guaniguanico, en la Sierra del Rosario, en la provincia de Artemisa, subdistrito Montañas de Guaniguanico. Ocupa parte de la Cuenca de Los Palacios, rellena por sedimentos cenozoicos de origen aluvial marino, producto de la erosión de las montañas situadas al norte, y separada de la zona estructuro-facial Sierra del Rosario por la falla Pinar. Presenta rocas terrígenas, carbonatadas y terrígeno carbonatadas de 7 formaciones, comprendiendo edades que van desde el Mesozoico hasta el Reciente. Existen 2 dominios geomorfológicos principales: las montañas bajas y las llanuras altas medianamente onduladas.

La Reserva presenta una alta variedad de ecosistemas y hábitats, que condicionan su flora y fauna. La flora está constituida por 889 organismos vegetales, agrupados en 608 plantas superiores (árboles, arbustos y herbáceas) y 281 plantas inferiores (hongos, musgos y líquenes), con un 11 % de endemismo, aunque hay sitios que alcanzan hasta un 34 %; mientras que la fauna presenta muy alto endemismo en grupos particulares, como los moluscos, que pueden alcanzar el 40 %. Los anfibios y reptiles sobrepasan el 80 % de endemismo.

Estos endémicos de la flora son en su mayoría de distribución nacional, aunque 17 de ellos son especies pinareñas, entre las que se destacan el pino macho (Pinus caribaea), especie forestal de múltiple interés económico. El género endémico y monotípico pinareño Phyllomelia (Rubiacea) ha sido solo documentado mundialmente para Cajálbana y Sierra del Rosario. El 11 % de los endémicos son sobre todo arbustos. La Sierra del Rosario posee varias formaciones vegetales: bosques siempreverdes, semideciduos, de pinares, cuabales, complejo de mogotes y vegetación secundaria.

De la fauna, los grupos más estudiados son los anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Se han reportado 90 especies de moluscos pertenecientes a 26 familias en diferentes localidades de 2 ecosistemas forestales. En general existen 16 especies de anfibios, con 81,7 % de endemismo, agrupados en un orden y 4 familias. Hasta el momento se han reportado 33 especies de reptiles, de los cuales 27 son endémicos, con un 81,8 % de endemismo, agrupadas en 2 órdenes y un suborden, pertenecientes a 10 familias. Se reportan 117 especies de aves, en 17 órdenes y 30 familias, de ellas 12 endémicas, y se destacan entre los mamíferos los murciélagos, con 11 especies, y 2 ejemplos nativos del orden Rodentia.

La vivienda como elemento de estabilización de la fuerza laboral ha constituido un papel fundamental. Asentamientos como El Establo y Las Terrazas fueron creados en función de garantizar la fuerza laboral en las ramas de la ganadería y la actividad forestal (silvicultura) en primer lugar, y, como complemento, el turismo, en segundo lugar. Estos asentamientos concentraron a la población, que con anterioridad se encontraba dispersa en este amplio territorio, y mejoraron sus condiciones de vida. Desde 1968 se implementó en el espacio un proyecto integral para el desarrollo de la montaña, considerado como el embrión de lo que hoy se ha materializado como la estrategia para el desarrollo de los Macizos Montañosos cubanos, denominado Plan Turquino-Manatí.

Este terreno formó parte de la mercedación y aparcelamiento de las tierras para su explotación durante los siglos XVIII y XIX, cuando la explosión o fenómeno del cultivo del café se hizo presente con el establecimiento de más de 100 colonias cafetaleras. En la actualidad se han contabilizado más de 50 ruinas cafetaleras, frutos de aquel esplendor económico.

Dentro del Área Protegida de Recursos Manejados Reserva de Biosfera Sierra del Rosario se encuentran otras zonas con categorías más restrictivas: Reserva Natural El Mulo, Reserva Natural Las Peladas y Reserva Ecológica El Salón.