Fecha de creación, marco legal: Se crea en 2005 y se aprueba legalmente por el Acuerdo 6 803/2010 del Comité Ejecutivo del Conse-jo de Ministros de Cuba.
Categoría de manejo: Reserva Ecológica.
Localización: Provincias de La Habana y Mayabeque.
Grado de significación: Nacional.
Superficie: 1 156,11 ha. Totalmente terrestre.        
Administración: Junta de Administración.
Servicios para el visitante: No posee.

La Reserva Ecológica La Coca se encuentra en las alturas de La Habana-Matanzas, a 2 km al sur del poblado de Campo Florido, en la parte alta del río Guanabo, integrándose a la misma gran parte del espejo de agua de la presa La Coca. Ocupa territorios de los municipios Habana del Este y Jaruco de las provincias de La Habana y Mayabeque, respectivamente. El lugar posee una variada litología, siendo las rocas metamórficas las de mayor representatividad (55 %), como resultado del afloramiento del cinturón ofiolítico. Asociados a este tipo de rocas se encuentran suelos de muy baja fertilidad, que permiten que se asiente en las mismas un tipo de flora especial, con alta diversidad, endemismo y rareza. La geomorfología del territorio muestra 2 tipos de alturas: el bloque en plegamientos monoclinales masivos, que se localizan en la porción norte, centro y este, mientras que al sur se encuentran las alturas tectónico-erosivas de horst, en plegamientos monoclinales.

Presenta un importante relicto de cuabal entre los núcleos de serpentina, que constituyen una de las principales cuencas hidrográficas de la provincia de La Habana y es el Área Protegida más importante de la misma. Antes, los territorios de Regla, Guanabacoa, Guanabo, Barreras, Bajurayabo y La Coca se consideraban como principales sitios de vegetación relacionados con los afloramientos de serpentinitas en la antigua provincia de Ciudad de La Habana; en la actualidad solo existe La Coca, por su buen estado de conservación, con 14 especies endémicas que ya no se observan en los restantes lugares.

Con los estudios realizados hasta hoy se alcanzan valores de endemismo del 11 % en plantas serpentinícolas y 12 % para las restantes. Como nuevos reportes para la zona se encuentran Terminalia buceras, Casearia mollis, Malpighia urens, Eugenia rhombea, E. procera, Habenaria sp. y Vitex tomentulosa. También sobresalen 15 endémicos: Bucida ophiticola, Casearia sylvestris myricoides, Coccothrinax miraguama havanensis, Copernicia macroglossa, Encyclia phoenicea, Erythroxylum alaternifolium, Eugenia camarioca, Guettarda calyptrata, Leucocroton flavicans, Mesechites rosea, Neobracea valenzuelana, Platygyne hexandra, Randia spinifex, Rhynchospora cubensis y Rondeletia odorata.

La fauna ha sido inventariada de manera insuficiente, siendo aún casi desconocidos los invertebrados que allí habitan. Se aprecia un gran número de mariposas, asociado a la vegetación típica de cuabal; las especies más notables por su rareza son Adelpha iphicla iphimedia y la polilla (Stylifera gigantea), cuya distribución había sido reportada solo para la provincia de Matanzas y la Región Oriental. El espacio cuenta con una apreciable población de moluscos, incluidas 4 especies endémicas. Según los trabajos de campo realizados por los especialistas del Museo de Guanabo, el sitio alberga más de 41 especies de aves de bosque (de ellas, 3 endémicas) y 17 especies de aves acuáticas. Loma de La Coca cuenta con importantes poblaciones de jutía conga (Capromys pilorides) y jutía carabalí (Mysateles prehensilis), mamíferos nativos de gran valor, con escasos reportes en las provincias de La Habana y Mayabeque.

Según consta en las actas del cabildo habanero, en 1560 se solicita y entregan tierras para la cría de cerdos en el territorio que entonces se conocía como «Guanabo», vocablo de origen indígena referido a la abundancia del guano o palmas. Varios feudos fueron mercedados durante los siglos XVI y XVII. El actual espacio formó parte del terreno de compromiso de 3 Corrales: Guanabo de Arriba, Guanabo de Abajo y La Pita. Al demoler las referidas haciendas a finales del siglo XVIII se fomentaron varios ingenios azucareros que molieron hasta la siguiente centuria. En las tierras donde se instaló el ingenio de Nicolás de Coca se construyó la presa que hoy conserva su nombre: Reserva Ecológica La Coca.