bahía de nuevas grandes-la isleta

Fecha de creación, marco legal:  Se crea en 1995 y se aprueba legalmente por el Acuerdo 6871/2010 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba.

Categoría de manejo: Reserva Ecológica.

Localización: Provincias Las Tunas y Camagüey.

Grado de significación: Nacional.

Superficie: 6 588,00 ha., de ellas 4 930,00 terrestres y 1 658,00 marinas.

Administración: Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna (ENPFF).

Servicios para el visitante: Senderismo.

Valores del Área:

Bahía de Nuevas Grandes-La Isleta se encuentra en la zona norte de las provincias de Camagüey y Las Tunas, en los municipios de Nuevitas y Manatí, su mayor parte en la costa norte del municipio de Manatí. Formada en lo general por depósitos del Cuaternario, que van desde limos y arenas del Holoceno hasta calizas del Pleistoceno. En la Isleta se localiza un afloramiento de rocas ultrabásicas del complejo ofiolítico, formado por peridotitas con diferentes grados de meteorización. La conforman llanuras acumulativas con importantes campos de lapiés, destacándose la presencia de casimbas inundadas (elementos cársicos negativos) hacia el noreste del área, mientras que al sur de la bahía se localizan extensas zonas pantanosas con altura que oscilan entre 0,5 y

1 msnm;

la mayor elevación del área se encuentra en la zona central de la Isleta, cuyo punto culminante es una colina de 19 m de altura. 

La Reserva contiene 9 formaciones vegetales en un área relativamente pequeña, lo que le confiere una diversidad peculiar al paisaje, unido a humedales donde se incluye una de las bahías menos contaminadas del país. En las formaciones vegetales antes mencionados aparecen 13 especies florísticas amenazadas de extinción, varias de ellas endémicas de Cuba.

En La Isleta se localizan las únicas poblaciones existentes del ébano amarillo (Trichilia pungens), endémico local en peligro crítico (CR). Distinguen el área la presencia de especies de plantas de distribución restringida como Ginoria koehneana, Coccothrinax salvatoris y Pimenta filipes; también de ejemplares de gran talla de especies maderables como la maboa (Cameraria latifolia), el ácana (Manilkara valenzuelana), el ébano negro (Diospyros crassinervis) y el sabicú (Lysiloma sabicu).

Posee una extensión considerable de lagunas interiores y marismas con un alto grado de conservación, con igual estado se presentan sus ecosistemas de barreras coralinas que atesora una parte importante de las riquezas naturales propias de estos.

Habitan un total de 17 especies endémicas de vertebrados terrestres, destacándose por su número las aves, con (67), pertenecientes a 11 órdenes, 24 familias y 47 géneros, entre ellas la cotorra (Amazona leucocephala) y el catey (Aratinga euops), negrito (Melopyrrha nigra) y la yaguasa (Dendrocygna arborea). Los reptiles poseen 20 especies de las cuales 9 son endémicas, y por último los anfibios con 4 especies, de las cuales 3 son endémicas. De los mamíferos solo se han identificado 2 especies: Capromys pilorides y Trichechus manatus, pues aunque se han observado individuos aislados pertenecientes al orden Chiroptera (murciélagos), estos no han sido estudiados aún. Además se encuentra el venado de cola blanca (Odocoyleus virginianus) naturalizado en el país.

Entre las especies amenazadas presentes en el área se encuentran: el manatí (Trichechus manatus), el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y las tortugas marinas (Orden Chelonia). Presentan amenazas y se destacan además sitios de reproducción de los carpinteros jabado (Melanerpes superciliaris) y verde (Xiphidiopicus percussus), tocororo (Priotelus temnurus), tomeguín de la tierra (Tiaris olivaceus) y el negrito (Melopyrrha nigra); otras amenazadas son: la torcaza boba (Patagioenas inornata), el catey (Aratinga euops) y la yaguasa (Dendrocygna arborea). Sobresalen importantes poblaciones de aves acuáticas de hábitos gregarios que se reproducen en la zona como las especies coco blanco (Eudocimus albus), sevilla (Platalea ajaja) y varias especies de garzas, entre otras. El arribo de numerosas especies de aves migratorias durante la época invernal, entre las que se destacan el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el halcón palomero (Falco columbarius), así como numerosas especies de bijiritas y limícolas, es otro rasgo que le confiere significación al territorio.

Bahía de Nuevas Grandes-La Isleta, constituye  uno de los pocos ecosistemas de bahía cerrada que, por su aislamiento y el difícil acceso, unido a la ausencia de actividades económicas de gran impacto en los últimos años, ha permitido un bajo grado de contaminación, la conservación de los paisajes y la biodiversidad en sentido general. Como hecho histórico relevante se registran los atracos ejecutados a los vapores “Anna” y “Dauntless” durante el siglo XIX en las cercanías de la Bahía de Nuevas Grandes. En la actualidad, la interferencia humana se consigna a veraneantes que visitan Playa Los Pinos, situada hacia el extremo norte del área.

Archivo CNAP. Expediente de la Reserva Ecológica Bahía de Nuevas Grandes-La Isleta, para su presentación al CECM.